El diván del deportista (episodio 1)
- 5 may
- 4 Min. de lectura
Experiencias de deportistas que como tú, se enfrentan a situaciones emocionales y mentales
Tú, ¿a qué juegas?
¿Juegas a ganar, a no perder? ¿Juegas a cumplir metas, juegas a mejorar?...
Recientemente algunas deportistas con las que trabajo han conseguido triunfos específicos en sus diferentes disciplinas. Trofeos, pódios, fotografías de festejos con familiares y amigos, premios y reconocimiento que han construido poco a poco. Y, recientemente, una de estas deportistas también se enfrentó a una competición importante para ella, y lo perdió, allí se escapó el campeonato, porque como sabrás, muchas competiciones se definen en un sólo enfrentamiento, una última partida, y en un último punto.
Ambas situaciones, las de victorias y las de derrotas, para mi trabajo, resultan muy similares, porque lo que resulta verdaderamente importante no es el resultado, sino la compresión del mismo, las emociones y reacciones que éste genera, sea la victoria o la derrota, pero, sobre todo, si ese resultado se logra comprender o no como parte de un proceso, de una estructura que buscamos establecer con cada una de las y los deportistas con los que trabajamos.
La frustración de una deportista que acaba de perder puede ser un punto de quiebre en su carrera o al menos en su temporada o incluso convertirse en una losa dura de cargar. Pero también puede ser una verdadera oportunidad para “aprender”.
El aprendizaje en alto rendimiento, en entrenamiento mental, no tiene que ver con lecciones o con recuerdos que se guardan en la memoria. Ni mucho menos, eso se hace desde la lógica del resultado, seguro has escuchado “qué te enseñó la derrota?”. No trabajo así. El aprendizaje en alto rendimiento tiene que ver con las acciones que se convierten en estructura, que forman parte de ella, acciones que repites una y otra vez, independientemente del resultado. Esto es lo que se aprende y se hace mucho antes de que el resultado aparezca.

¿A qué acciones nos referimos? A, por ejemplo, cómo la mente reacciona ante la derrota, qué hace con ella? Se lamenta, se recrimina, se culpa, se sitúa en el lugar de víctima… qué factores forman parte del pensamiento post derrota: la mala suerte, la falta de preparación o, por el contrario, la asimilación, el análisis de lo que se ha hecho bien, de los objetivos que se cumplieron.
Hay deportistas que no pueden ver más allá del resultado y piensan, incluso, que si lo hacen están conformándose con la derrota. La derrota, desde esta perspectiva es un ataque, una falla personal, una decepción. Pero si se han cumplido los objetivos más allá del resultado es probable que esa derrota sea un paso necesario para aprender a responder de otra manera, para saber que tu mente puede hacer las cosas de otra manera.
Esta deportista que ha perdido recientemente esa “final”, ha luchado, en principio, contra su mente que le pedía exigirse más y más entrenando, más y más pues se trataba del partido más importante. Y este encuadre, esta perspectiva ya ponía a su mente en una situación amenazante. Intentó no hacer esto, intentó desafiar su manera de comprender una final, un momento decisivo. Se dio cuenta que había otros enfoques, pero, aún así, su mente acostumbrada al resultado se exigió más y más para esta partida.
Esta deportista, (que por supuesto me ha permitido escriba sobre su caso aunque modificando algunos detalles importantes) se enfrentó a un momento decisivo durante la partida y allí su mente falló, pero la mente venía fallando desde la forma en que no pudo establecer que se trataba de una partida simple, una más durante toda la temporada. Y esta es una acción que se trabaja, que estamos trabajando y que esta derrota ha enseñado, que las partidas son a veces más duras que otras, pero que la forma de enfrentarlas puede no tener que ver con esta dificultad, sino con las sensaciones que cada una de nosotras quiera, este es el control de la mente, pero evidentemente esto no se trabaja una sola vez, sino que también ha de entrenarse. ¿Podrá esta deportista accionar su mente desde este nuevo enfoque para la siguiente situación que enfrente de este tipo?
Otra deportista, en similares circunstancias, se enfrentó a una última ronda decisiva y falló. Durante las semanas previas le hice algunos comentarios y observaciones sobre cómo ella misma estaba considerando esta competición como muy compleja y que su mente lo estaba aprendiendo así. El clima sería difícil, la visibilidad del campo, la humedad, y otros factores. Yo, por mi parte, insistía en su “insistencia” sobre estos factores. La ronda final llegó y perdió pues todos esos factores influyeron. Pero lo más importante llegó después, cuando nos encontramos al salir de la pista. Con una sonrisa amplia y también un tono de vergüenza me dijo: “ya entendí como es que yo misma me preparo para entrar en una incomodidad que no me deja competir al máximo”.
Las dos hablamos sobre cómo su mente se empeñó en reafirmar lo que ella estuvo pensando de esa competición durante las semanas anteriores. Dos fines de semana después, con condiciones similares, se impuso sobre el resto de las competidoras. Pero esto no es lo importante, sino el trabajo que hizo para preparar cada una de sus respuestas antes las condiciones que enfrentaría. Y además que se centró en otros aspectos de la competición que estaban mucho más en su control. Miró la competición con otros ojos y se preparó para esa competición y no para la competición compleja e incómoda que su mente le sugería.
Hoy sigue luchando contra estas ideas de querer complicarse más la competición de lo que puede ser en realidad, lucha contra no ceder paso a los factores que ella no puede controlar y dar su lugar a sus habilidades. Cuando compite centra su atención en este objetivo mental y no en el resultado, sus aprendizajes están determinados por sus esfuerzos y sus directrices. Este fin de semana, compite la copa de España en su categoría, pero ella está determinada en un único objetivo mental que nada tiene que ver con la importancia de la copa, sino con la importancia de lograr mejorar en lo que se ha propuesto y trabajado durante las últimas semanas.
Me gustaría poder contarte más sobre estas y otras experiencias, y así haré en siguientes capítulos de esta sección sobre historias de deportistas como tú. Hasta la próxima.
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