La victoria lo es todo
- hace 5 días
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¿Ganar es lo más importante?
Vivimos en una cultura que rinde culto al podio. Es lógico: la victoria brilla, satisface el ego y silencia las dudas, al menos por un momento. Y para la gente que mira se trata de un excelente ejemplo de motivación, de una proyección idealizada, de un anzuelo, la victoria, en este sentido, vende. Pero en la consulta, en la práctica de las y los deportistas con los que trabajo he aprendido una verdad incómoda: ganar puede ser lo peor que le pase a un deportista si no hay una estructura que sostenga ese resultado.
La tendencia es sobredimensionar la victoria. El podio es el momento de mayor visibilidad y, por tanto, el que más eco genera en la narrativa deportiva. Sin embargo, tal y como he mencionado antes, desde el análisis de la estructura mental, el resultado es a veces el dato más engañoso.

En ocasiones, la victoria llega de forma incidental: una conjunción de azar, errores ajenos o un pico de activación puntual. Cuando el éxito precede a la consolidación de un método, suele generar un vacío de identidad. El deportista se encuentra en la cima, pero sin un mapa de cómo ha llegado hasta allí, lo que convierte la defensa del título en una carga de incertidumbre. Y en el caso de los que no han alcanzado ese podio, la victoria se vuelve una especie de obsesión y guía única de los esfuerzos.
La alta competición es, por definición, un escenario de escasez donde la mayoría no alcanzará el primer puesto. Centrar el análisis exclusivamente en el ganador ignora el volumen de trabajo de quienes, sin medalla, han construido una solvencia técnica y mental superior. Aquí surgen algunas preguntas que suelo hacerles a las deportistas: ¿por qué compites? ¿cuál es tu objetivo más allá de la victoria?
En el trabajo que realizo junto a los y las deportistas lo que buscamos es desplazar del evento (la victoria) al sistema (la estructura). No se trata de negar el valor del triunfo, sino de entender que un cuarto puesto con una trazabilidad clara de sus causas es, a menudo, una plataforma más estable para el largo plazo que un oro que no se sabe explicar.
Al final, la seguridad más sólida no proviene de haber ganado una vez, sino de comprender los mecanismos que permiten volver a competir con garantías, independientemente del foco mediático, de las expectativas de otros, de las posibles comparaciones que se hacen en relación a los otros competidores. Si lo más importante es ganar, más vale no perder. Pero, si además de ganar, se sabe cómo competir, hacia dónde dirigir tus esfuerzos, conocer los posibles aprendizajes... una derrota es tan sólo el siguiente camino hacia tus objetivos.
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