Nada es tan importante...
- 30 ago 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 1 sept 2025
Serie sobre la vulnerabilidad. Episodio 2.

... todo pasa.
A los occidentales nos gusta traer de otras culturas aspectos que nos resultan útiles porque en nuestra propia cultura no encontramos o, en definitiva, las concebimos de una manera totalmente distinta. Este es el caso de la VULNERABILIDAD.
En esta segunda entrega de esta serie de reflexiones al respecto de una constante mental, reflexionemos acerca de cómo lidiar con la frustración, con el error, con fallar, con perder, con no saber qué hacer en determinadas situaciones deportivas y de la vida profesional. Así mismo, quiero hacer espacio para pensar en este principio chino sobre dejar ir las cosas ya que no son tan importantes, y cómo esta idea puede tener una misma concepción en occidente que entra incluso en conflicto.
Si tienes alguna idea, reflexión, experiencia o duda, recuerda que siempre puedes escribir en los comentarios del blog o en su caso enviarme un mensaje al correo electrónico. El diálogo es mucho más provechoso cuando sucede en dos mentes que en una sola. Y, nuevamente, gracias por tu tiempo de lectura y reflexión compartida.
Es probable que hayas escuchado la idea de no desistir, de no rendirse, de continuar hasta el último momento, de no dejarse vencer. Y, también muy probablemente, la idea de buscar la perfección, de cómo trabajar diario y con esfuerzo te llevará al éxito -no importa el ámbito en el que nos desarrollemos.
La propuesta de la VULNERABILIDAD es, en cierto modo, contrario a estas ideas, no del todo pero sí en su esencia. Déjame explicarte por qué. El éxito no existe, para comenzar, no como un fin, no como una meta a lograr. El éxito es una idea, usualmente idealizada de un resultado y que, además, es momentáneo, efímero. Luchar por eso, por ese momento, como muchos lo han hecho y, por cierto, han conseguido resultados, luchar incansablemente por esa meta, deja, entre otros efectos, una sensación de vacío al conseguirlo, pues todo el esfuerzo se queda allí, toda la energía se queda allí, en un solo momento, y el camino para conseguirlo suele ser doloroso, incómodo y, usualmente, poco "disfrutable". La desmedida proporción de ese esfuerzo es tal que el sujeto se encontrará en una espiral de búsqueda interminable de satisfacción, de “éxitos”. Este es un camino, la vulnerabilidad es un enemigo al que hay que vencer, y de cierta manera, a la persona que hay vencer es a una misma. Ser el rival de una misma para sentirse motiva es una forma de entender el mundo deportivo y del alto rendimiento, y la vida misma. Hay enemigos en todos lados.
Haré en este momento una pausa para explicarte desde mi experiencia como psicólogo clínico lo que estoy significa y cómo produce determinados efectos en la mente y el cuerpo.

La mente, según algunas teorías del desarrollo, se va llenando, poblando, de representaciones mentales subjetivas, es decir, de pequeños personajes afectivos que, como en toda comunidad, van generando relaciones entre ellos. Así que, en función de las características de nuestras representaciones, de nuestro pequeños personajes, es como se relacionarán.. Te pongo un ejemplo: si uno de estos personajes es agresivo, buscará agredir a otro, o de cierta manera lo hará, aunque sea sutilmente; este personaje se encontrará con otros y lo intentará nuevamente, agredir; afortunadamente, encontrará otros personajes con otras características y el tipo de relaciones que establezca no sólo dependerá de este pequeño agresivo. De esta forma, nuestra mente se llena de estos personajes que van dando forma a un ambiente mental, que, por razones prácticas llamaremos, rasgos de personalidad.
La persona que tiene en la mente más relaciones subjetivas agresivas, tendrá un rasgo de personalidad más agresivo y enfrentará la vida desde este lugar. ¿Conoces a esas personas que siempre están en conflicto? ¿Aquellas que incluso en el bienestar encuentran una manera de pelear, o de generar al menos incomodidad? Evidentemente esta es una característica de la personalidad y no toda la personalidad que está determinada por múltiples factores a lo largo de la vida de la persona, pero sin duda, se trata de un rasgo que empuja todo el tiempo a la persona.
Así, esta persona llega a la vida adulta y comienza a practicar un deporte, por diversas razones. Y se encuentra con estos discursos y prácticas que te llevan a luchar contra ti misma, a tener siempre rivales a quien derrotar, a mirar cómo vencer al otro cueste lo que cueste, pero, sobretodo, a vencerse a sí misma, superarse y ser perfecta para alcanzar el éxito.
Aceptar la VULNERABILIDAD tendría que ver con saber que voy a fallar y saber como responderé ante eso, frustrándome-agrediéndome?
Sus representaciones mentales comenzarán a reactivarse pues ahí, en la agresión encontrarán una gran oportunidad para desarrollar sus características. Y, por fuera, esa persona comenzará a manifestar su agresión de diversas formas, contra sí misma, contra los demás, contra algo, contra alguien, y, sobretodo, contra la capacidad de disfrutar lo que hace.
La VULNERABILIDAD no está peleada ni contra el éxito, ni contra el esfuerzo, sino contra la agresión radical que implica ganar, superarse, ser la mejor versión y concepciones como esa.
Aceptar la VULNERABILIDAD tendría que ver con saber que voy a fallar y saber como responderé ante eso, frustrándome-agrediéndome? Lamentándome-agrediéndome al no disfrutar del deporte que me gusta? Recriminando mis acciones-agrediendo todos el proceso de trabajo que he realizado para llegar hasta donde estoy? El asunto de la aceptación de la VULNERABILIDAD es otorgar al error la capacidad de enseñanza, y nada más. Otorgar al error su valor justo, y nada más. Porque el error agrede, nos agrede cuando se queda en la mente una y otra vez, recriminándonos y se transforma en motivación porque debo ser mejor. Es este momento en el que le damos IMPORTANCIA al error.
Aquí el proverbio chino: Nada es tan importante, todo pasa. Que bien podría interpretarse accidentalmente como una persona que no presta atención a nada, que no se centra, que no tiene un objetivo. Nada más alejado de la forma de trabajar aceptando la vulnerabilidad. Quien tiene un objetivo claro y alcanzable sabe que un error es parte del camino, que la frustración también pero que no son determinantes, porque no son TAN IMPORTANTES y, porque van a pasar, siempre que les deje ir.
Considero que la primera parte del proverbio ha sido explicada. El error no es TAN IMPORTANTE como para alterar la competencia, el entrenamiento, los procesos. Somos nosotras quienes le otorgamos esta importancia y dejamos que nos condicione. La VULNERABILIDAD nos muestra estos errores, nos los pone en frente y nos advierte de su aparición inminente, mejor estar preparadas, y nada más.
TODO PASA? Sí. Se aprende a dejar pasar las cosas? O simplemente pasan porque sí? Esta será la pregunta y reflexión sobre la cual nos dedicaremos en la siguiente entrega de esta serie sobre VULNERABILIDAD. Cuéntame cómo llevas esto de darle o no importancia a los errores. Cuánta importancia les das? Cómo te das cuenta de ello?



Comentarios