depender de la suerte
talento, experiencia, espontaneidad... y planear
Miramos a una jugadora excepcional, profesional o amateur, y pensamos: ¡cuánto talento tiene!, ¡qué talentosa es!, ¡qué cualidades! Quizá algunas personas incluso piensen en lo importante que ha sido entrenar para que esos talentos se desarrollen, pero ¿quiénes piensan en los ejercicios de cada semana que, ya sea ella o su equipo, tuvieron que planear? ¿Cuántos objetivos intermedios que nadie ve, que nadie ha pensado que una deportista deba cumplir para ganar, para mejorar?
La técnica no se da de la nada, pese a que con algunos deportistas parezca que nacen con ella, con ese talento. La mejora forma parte de un proceso usualmente planeado y progresivo. Y cuando entrevisto a deportistas amateurs, muchos de ellos simplemente no saben por qué entrenan lo que entrenan o qué deberían entrenar. ¿Y este no es un aspecto del alto rendimiento mental, o sí lo es? ¿No le corresponde esto solamente a los entrenadores?
Reflexionemos por qué también la mente se ve beneficiada de esta planeación.
En el centro de toda planeación están los objetivos. Nada se puede hacer si no existen los objetivos, si no sabemos hacia dónde vamos, si no tenemos un camino al cual dirigirnos. La mente simplemente responde porque se le pide que lo haga, pero no necesariamente porque tenga una idea clara o un camino específico que seguir.

Por qué la suerte no es suficiente
Imagina que tienes que llegar a una dirección que no conoces y para ello tienes la ruta, pero no conoces exactamente cuáles son los puntos por los cuales tienes que pasar, qué lugares tienes que visitar primero y cuáles después, en qué lugares tienes que girar a la derecha, en cuáles girar a la izquierda o dónde seguir recto. Es probable que llegues al lugar que se te pidió y también es probable que no, o que lo hagas mucho tiempo después, o que en el camino decidas que mejor ya no quieres ir porque hay demasiadas complicaciones, o que te distraigas con otro lugar con el que te encuentras… o un sinfín de posibilidades.
La mente necesita estos objetivos intermedios para poder llegar a ese destino final; ese destino que puede ser el objetivo de una temporada, de media temporada o incluso un torneo en el cual se quiere conseguir un resultado. Pero, para llegar, es importante que sepa qué pasos son intermedios, y esto no tiene únicamente que ver con el entrenamiento físico o con el entrenamiento técnico: tiene que ver con una forma de trabajo y con una forma estructural de construir la mente.
La mente que se construye y se contiene en una estructura basada en objetivos es una mente que, en principio, va a estar más tranquila —lo cual ya es mucho decir—. Una mente que sabe hacia dónde va y qué pasos intermedios tiene que conseguir es muy probable que se sienta más confiada y menos nerviosa, porque sabe que llegará a ese destino —si cumple los pasos intermedios—, y reconoce que cuando cruza una calle o da vuelta a la derecha, tal y como está indicado en esas instrucciones previas, está en la dirección correcta. De esta manera, es más difícil que se pierda, es más difícil que cambie la dirección o que se equivoque de ruta; pero, sobre todo, se va a sentir menos ansiosa en los momentos de decisión, en los momentos entre saber si gira hacia un lado o hacia el otro. Esto la va a llevar a un buen destino, pues sabe qué y cómo hacerlo, porque ha planeado con anticipación dónde estar y cómo estar.
Esta estructura es fundamental para la mente, para que pueda sentirse confiada y tranquila dentro de la exigencia que implica una competición o un torneo. Pero esto no es una herramienta solamente para profesionales, sino una herramienta para las personas que, como tú, practican un deporte y quieren mejorar.

Cómo empezar a planificar tu camino deportivo
Muchos deportistas que he entrevistado y que no son profesionales concuerdan en que, si bien planean sus entrenamientos, no saben muy bien con qué intención lo hacen. Se dan cuenta de que mejoran, pero no necesariamente saben por qué, cómo es que han llegado hasta allí o simplemente no saben qué es lo que viene después. Bueno, esto no es una gran dificultad: se corrige con una planeación con tu entrenador de qué ejercicios debes hacer y listo. Pero ¿y la mente? ¿Cómo se beneficia de esto?
El asunto es que la mente, al comprender y al trabajar constantemente con objetivos, está creando una estructura dentro de sí; es decir, se va acostumbrando a esta forma de trabajo. Y cuando llegan los momentos importantes, cuando llega la toma de decisiones en una competición, cuando llega el momento de saber si hacer o no tal ejecución, cuando llegan los momentos de definir un juego o un momento importante en un torneo o en una carrera, la mente se sentirá tranquila porque confía, porque sabe cuál es el paso siguiente, porque sabe que no se trata ni del destino, ni de las distracciones que están alrededor, ni de los posibles giros hacia uno u otro lado: sabe cuál es el siguiente paso y sabe cómo darlo.
Esta es una práctica, un ejercicio constante y no solamente un pequeño ejercicio de vez en cuando. Planear no es solamente una estrategia, sino una forma de estructurar la mente para que sepa y para que se sienta, sobre todo, más confiada en los momentos que más importan. Planear tiene evidentemente consecuencias muy importantes en tu desarrollo y en tu progreso, y para eso es importante que alguien guíe este proceso. Pero, sobre todo para los intereses de la mente y de las emociones durante la competición: una mente que está acostumbrada a trabajar con objetivos específicos para conseguir objetivos mayores, sencillamente es una mente que no se preocupa y que no pone atención a cosas externas; es una mente en calma que sabe cuánto tiempo y por qué hace el esfuerzo que hace.
Para que la suerte te acompañe, comienza con estos pasos:
Define tus objetivos: Sé específico. En lugar de “quiero mejorar”, piensa en “quiero bajar mi tiempo en 5 km en 2 minutos en tres meses”.
Crea un plan de entrenamiento: Divide tus metas en tareas semanales o diarias que puedas cumplir.
Incluye el entrenamiento mental: Dedica tiempo a técnicas específicas de acuerdo a tus necesidades.
Evalúa tu progreso: Lleva un registro y ajusta tu plan según los resultados.
Sé constante: La suerte llega a quienes trabajan con disciplina y paciencia.
Recuerda que la planificación no limita tu talento, sino que lo guía para que puedas expresarlo al máximo. Si quieres que te acompañe en este proceso como a otros tanto deposrtistas que he acompañado en Europa y América, no dudes en escribirme para sacar el mayor provecho de tu rendimiento deportivo. No se trata de ser un deportiste de élite para aplicar esta estructura, sino de una deportista que quiere mejorar y sentirse bien en el proceso.




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